Tontos útiles de Keiko.

Escribe : Isaac Bigio (*)
Maricarmen Alva y Vladímir Cerrón andan felices. La primera ha vuelto a presidir la comisión de asuntos internacionales del Congreso y el segundo ha sido el primer caudillo «leninista» en haber discurseado en el hemiciclo congresal celebrando el aniversario de su partido.
Empero, el mérito de ambas acciones se debe a Keiko y a sus astutas concesiones. Fuerza Popular cedió ese cargo que le tocaba a Malcricarmen, quien se ha quedado sin bancada, para querer seguir utilizándola a ella (como cuando antes hizo lo mismo y más antes cuando le dio la presidencia congresal). Con esta táctica, la K corroe y divide a AP.
El fujimorismo ha utilizado el método de acercarse para corromper con prebendas a todos los partidos históricos del país, y en todos los casos le ha resultado. Fujimori se valió del voto de la Izquierda Unida para llegar a la presidencia, para luego captar a algunas figuras de esta (como Gloria Helfer, quien fue su primera ministra de educación) y obligar a muchos socialistas a apoyar su brutal represión anti-senderista si es que no querían ser tildados de terroristas.
Después de valerse de los votos alanistas para llegar a palacio, Fujimori hizo acuerdos con el APRA para mutuamente blindarse ante acusaciones por corrupción. Fujimori atrajo al PPC a su constituyente y a ser corresponsable de su nueva carta magna. Con sus acuerdos con estas 2 fuerzas (que llegaron a aliarse), el fujimorismo les quemó e hizo que perdieran votos y su inscripción electoral.

Al preso Abimael Guzmán le prometió un acuerdo de paz con lo cual desmoralizó a sus seguidores y del cual no sacó nada (salvo la desintegración del senderismo).
Hoy le han dejado a un Cerrón entrar en su fuji-mesa directiva y al otro discursear desde el parlamento, pero a costa de haberlos domesticado. En todos sus 41 minutos de perorata en el Congreso, el amo de PL jamás osó criticar a FP, Porky, Soto, Williams o a sus otros aliados de la DBA.
Con todos esos abrazos de oso, el fujimorismo avanza triturando y dividiendo a sus rivales (y buscando atraer a muchos adversarios a sus redes de la corrupción). Con el fujimorismo no hay que pactar, sino buscarlo erradicar.
(*) Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics.
