NO MÁS MEDIOCRIDAD INSTITUCIONAL HORA DE CENSURAR A JOSÉ MARÍA BALCÁZAR…!!!!!

Escribe: Jhon Smith
Inestabilidad y las crisis recurrentes, la iniciativa del congresista Edward Málaga de recolectar firmas para una moción de censura contra el presidente interino José María Balcázar no es un capricho político, sino un acto de responsabilidad institucional. Acusar a quien temporalmente ejerce la más alta magistratura del país de haber perdido la “idoneidad política, ética e institucional” es grave, pero los hechos acumulados durante su gestión interina lo justifican.
Balcázar ha presidido un periodo marcado por decisiones controvertidas que han profundizado la crisis de confianza en las instituciones. El aplazamiento de la compra de aviones F-16 generó una crisis innecesaria en el Ejecutivo, con renuncias ministeriales y versiones contradictorias que expusieron debilidades en la conducción del Estado. Un presidente, aunque interino, no puede permitirse generar incertidumbre en materia de defensa nacional.
A esto se suman las fallas logísticas en las elecciones del 12 de abril, donde el deber de garantizar un proceso transparente y limpio pareció diluirse en excusas. Un jefe de Estado temporal tiene la obligación de ser un garante de la democracia, no un factor más de desconfianza ciudadana. Asimismo, el reciente financiamiento de 2 mil millones de dólares a Petroperú vía decreto de urgencia revive viejos fantasmas de decisiones económicas opacas y de alto riesgo fiscal, sin una explicación convincente que disipe dudas sobre su conveniencia y oportunidad.
No menos grave son las polémicas declaraciones que vincularon a la comunidad judía con el origen de la Segunda Guerra Mundial. Más allá del error histórico o la imprecisión, este tipo de afirmaciones erosionan la credibilidad internacional del Perú y revelan un grave déficit de sensibilidad y rigor en quien representa al país.
Edward Málaga hace bien en exigir estándares mínimos. La interinidad no es sinónimo de impunidad ni de menor escrutinio. Al contrario quien ocupa temporalmente la Presidencia de la República debe demostrar altura de miras, capacidad de gestión y prudencia extrema, precisamente porque no cuenta con el respaldo de una elección popular directa. La idoneidad no es un lujo, es un requisito constitucional implícito para cualquier funcionario público, y más aún para el primero de ellos.
Quienes defienden a Balcázar argumentando “estabilidad” olvidan que la estabilidad ficticia basada en la mediocridad solo posterga crisis mayores. El Perú no necesita presidentes interinos que “aguanten” el cargo; necesita líderes, aunque temporales, que eleven el nivel del debate público y tomen decisiones con seriedad. Si Málaga logra las firmas necesarias, el Congreso tendrá la oportunidad de demostrar que aún puede cumplir su rol de control político. Censurar no es desestabilizar es corregir el rumbo cuando se ha perdido el norte.







