Escribe: Jhon Smith

La encuesta realizada entre el 3 y 4 de abril de 2026, es la última que veremos antes del silencio electoral. Y su mensaje es claro el Perú sigue profundamente fragmentado. Keiko Fujimori (Fuerza Popular) mantiene el primer lugar con 15% de intención de voto y sube dos puntos respecto a la medición anterior. Es un liderazgo, sí, pero un liderazgo modesto, casi testimonial en un país de más de 20 millones de electores.

Detrás de ella, Carlos Álvarez (País Para Todos) se ubica en segundo lugar con alrededor del 8-9%, aunque en caída. Rafael López Aliaga (Renovación Popular) cae a 7%, mientras Ricardo Belmont (Obras) sigue ganando terreno y ya toca el 6%. El resto de candidaturas se reparten migajas nadie supera el 5%. En el Senado, Fuerza Popular lidera, pero Renovación Popular, Juntos por el Perú, País Para Todos, Alianza para el Progreso y Obras empatan en el 5%.

Esta fragmentación no es casualidad. Es el reflejo de una ciudadanía cansada de promesas incumplidas, de escándalos repetidos y de una clase política que parece más preocupada por sobrevivir que por gobernar. Keiko sube porque conserva un núcleo duro fiel. López Aliaga pierde porque su discurso duro ya no seduce tanto.

Como ciudadano, miro estos números con preocupación, pero también con realismo. La democracia peruana no está rota; está exigente. El electorado ya no regala cheques en blanco. Exige resultados, coherencia y, sobre todo, que los candidatos dejen de tratar al país como un botín.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te pueden interesar