¡GRAN IRRESPONSABILIDAD! EL CONGRESO JUEGA CON EL FUTURO DEL PERÚ AL VACAR A JOSE JERI EN PLENA RECTA ELECTORAL 2026..!!!!!

Escribe: Jhon Smith
En un acto de traición absoluta y descarada contra la estabilidad nacional, el Congreso de la República de Perú ha perpetrado lo que no es más que un golpe de Estado disfrazado de «mociones de censura». Ayer, en una sesión extraordinaria que apesta a maquinaciones políticas y ambiciones personales, 75 congresistas del erario público votaron a favor de destituir a José Jerí Oré, no solo como presidente de la Mesa Directiva del Parlamento, sino como presidente encargado de la República. ¿Razones? Ninguna que valga la pena mencionar, porque en el fondo, esto no es sobre justicia; es sobre poder crudo, egoísta y destructivo. 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, el Pleno ha demostrado que el Congreso no es más que un circo de oportunistas dispuestos a incendiar el país por un puñado de votos en las próximas elecciones.
¡Qué gran irresponsabilidad! En febrero de 2026, a escasos dos meses de las elecciones generales de abril, donde el pueblo peruano debe decidir el futuro de la nación, estos supuestos «representantes» optan por sumir al país en un vacío de poder. Fernando Rospigliosi, titular del Parlamento, declara la vacancia, y anuncia una elección relámpago para mañana, 18 de febrero, a las 6 de la tarde. ¿Propuestas de candidatos hasta hoy a las 6 PM? Esto no es democracia; es un asalto express al Ejecutivo, orquestado por bancadas quien con su «cuestión previa» aprobada. evitó siquiera un debate decente. ¿Debate? ¿Para qué, si el guion ya estaba escrito en los pasillos del Congreso, entre acuerdos bajo la mesa y promesas de cargos?
Esta maniobra no es solo irresponsable; es criminal. Perú ya ha sufrido suficiente con crisis políticas interminables: vacancias presidenciales, disoluciones del Congreso, protestas sangrientas que han costado vidas y paralizado la economía. Ahora, en vísperas de unas elecciones cruciales, donde se renovará no solo la Presidencia sino el propio Congreso, estos dinosaurios políticos deciden avivar el caos. ¿Qué mensaje envían al electorado? Que la institucionalidad es un juguete desechable, que la estabilidad es secundaria ante sus guerras internas. Jerí Oré, asumiendo la presidencia interina en un momento de transición, merecía al menos el respeto de un proceso transparente. En cambio, lo censuran con siete mociones fantasmas, sin detalles públicos sobre supuestas faltas graves. ¿Corrupción? ¿Incompetencia? Nada. Solo el olor a revancha y cálculo electoral.
Y ahora, miremos al abismo que esto conlleva para abril de 2026. Estas elecciones no son cualquier cosa: son el punto de quiebre para un Perú exhausto por la pandemia, la inflación galopante y la inseguridad rampante. Con un vacío presidencial, ¿quién garantiza la neutralidad del proceso electoral? El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y la ONPE ya están bajo presión, y este escándalo solo alimentará teorías conspirativas, fraudes alegados y posibles impugnaciones masivas. Imaginen campañas electorales en medio de un interinato improvisado, donde el nuevo presidente del Congreso elegido en una farsa de 24 horas asuma la Presidencia y use el poder para favorecer a sus aliados. Bancadas siempre ávidas de control, podrían manipular el panorama para perpetuarse, dejando al votante común como mero espectador de un teatro macabro.






