De mal en peor el socio de Dina Boluarte y Pedro Castillo

Escribe : Dr. Isaac Bigio

Desde la clandestinidad, en los 4 últimos posts que el Dr. Cerrón ha puesto en su Facebook, se tipifica al periodista Álvarez Rodrich del diario «La República» como un «judío ladrón». Una cosa es atacar a una persona por sus posiciones políticas o por ser un supuesto delincuente y otra es ofenderla por su raza y etnia. Esto último es racismo, algo incompatible con cualquiera que reivindique a la democracia o al socialismo.
Al estigmatizar a todos los negros o gitanos como ladrones se han producido terribles masacres. Los gitanos y los judíos sufrieron el holocausto nazi, donde 6 millones murieron en carnicerías y campos de concentración y exterminio.


Colocar el epíteto de judío junto al de ladrón incentiva una forma particular de racismo que se llama antisemitismo. Este mal ha estado presente en nuestro país desde que el Perú se llama así. En Lima se estableció la principal inquisición del continente, la cual torturaba y mataba a todo hereje que sea judío o practique los ritos nativos americanos. Aún hoy la primera calle que sale de la plaza mayor hacia el Congreso (donde estaba la inquisición y ahora sigue el museo sobre esta), se llama «judíos», aunque originariamente se denominó «matajudíos» pues allí empezaban a masacrar a dichos «infieles».


Precisamente, en el mismo año de 1492 en que España inició la conquista de las Américas, los judíos, que llegaron a ser hasta la cuarta parte de la población de buena parte de dicho país, fueron expulsados. Luego, en el resto de Europa eran confinados a guetos o sufrían pogroms (turbas que iban a saquear a sus propiedades, violar sus mujeres, matar y quemar).


Vladímir Cerrón se proclama «marxista-leninista-mariateguista», aunque no lo es. Karl Marx fue judío y nieto de rabino. Su tocayo Lenin liberó a los judíos de ser ciudadanos de tercera clase durante el zarismo ruso y tuvo a varios judíos como sus principales colaboradores (León Trotsky, jefe del ejército rojo; Grigory Zinoviev, jefe de la Internacional Comunista; Lev Kamenev, jefe de todos los soviets; y Rosa Luxemburgo, líder de los revolucionarios alemanes y polacos). Jose Carlos Mariategui vivió y murió en la casa de un judío (donde ahora está su museo) y la principal etnia que en proporción a su peso en la población peruana que estaba con él fueron los yiddish de Besarabia (borde entre los antiguos reinos de Rusia y Rumania). Uno de ellos, mi abuelo Jose Lerner, fue uno de los 7 fundadores de su partido en octubre 1928. El único pogrom que se ha hecho en Lima, lo hizo el presidente Augusto Leguía contra Mariategui y sus judíos.


No es la primera vez que Cerrón lanza un epíteto antisemita. Anteriormente, atacó al «lobby judío», aunque luego, aparentemente, se retractó ante una carta de la comunidad judía. Si bien se declara anti-Israel, en todas las marchas pro-palestinas se echa a cualquiera que lanza ataques antisemitas.


Es inconcebible que él lidere a la segunda bancada del congreso, la cual tiene una de las vicepresidencias del mismo parlamento, que queda en la misma plaza donde está su museo, que es compartido con el de la inquisición.
El problema con Cerrón es que él es estructuralmente racista. Antes despotricó contra el difunto Javier Diez Canseco, el único izquierdista que ha estado un cuarto de siglo en el parlamento, tildándolo de «blanco». Él sostiene que su partido representa a la «izquierda chola», con lo cual desprecia a los afrodescendientes, zambos, criollos, mulatos, peruanos de origen oriental, asiático y europeo, e indígenas y nativos peruanos.

Isaac Bigio : Politólogo y Economista graduado por la prestigiosa «London School of Economics and Political Sciences» de Londres, Inglaterra

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