Judíos árabes.

Escribe: Isaac Bigio
Esta palabra parece un contrasentido. Sin embargo, los judíos más antiguos son quienes han vivido tres milenios en los actuales países árabes. Los árabes más antiguos son los judíos, pues ellos estuvieron en dichas tierras antes de que naciera el cristianismo o el Islam.
El hebreo es parte de una familia de antiguas lenguas originarias de Siria, Líbano, Israel, Palestina y Jordania. En la época de Jesús, tanto él como todos sus 12 apóstoles y sus seguidores, hablaban arameo, idioma originado en Siria («Aram») y emparentado al árabe y al hebreo.
En arameo se escribieron varios textos del Antiguo Testamento, se recita el principal rezo judío (Kaddish) y se redactó el Talmud, un enorme libro que codifica los ritos judaicos. La mayoría del Talmud y parte del Antiguo Testamento, se produjeron en Irak. Este país se independizó en 1932 y tuvo a varios judíos como sus ministros de economía (empezando por la primera persona en ocupar dicho cargo), mientras que la cuarta parte de Bagdad iba a las sinagogas.
La mayor civilización europea del medioevo fue la que hicieron juntos musulmanes y judíos en la península ibérica, de la cual todos tenemos alguna herencia. Aún hoy, el español más original lo hablan los sefardíes (judíos expulsados de Iberia en 1492, el mismo año en que se inició la conquista y el genocidio de los nativos americanos).
Los judíos en los países árabes fueron más tolerados que en Europa (donde llegaron a ser recluidos en guetos, en una pala de asentamiento de la que no podían moverse, o sufrieron el holocausto nazi). En Yemen, Mesopotamia y Etiopía hubo 5 reinos judíos.
Hasta hace un siglo hubo armonía entre judíos y musulmanes, incluso en Tierra Santa, pero esta fue rota. Lo que una vez fue bueno puede volver a darse. Los judíos de origen oriental y árabe podemos jugar un rol en recomponer esas relaciones fraternales y lograr la paz en la patria de la Biblia.
PD – Homenaje a los aniversarios de Sara y Alberto Chrem (QEPD), mi abuela y su hermano, chinchanos de padres sirios quienes siempre cultivaron tanto los ritos judaicos como la lengua y cultura árabes.
