Dina en el país de las maravillas.

Escribe: Isaac Bigio.
Para Dina Boluarte fantasear es su gran arte. Cuando estaba en EEUU dijo que su país está en calma y paz. Justo cuando en esos momentos en Lima se daban choques violentos entre comerciantes y pobladores contra hampones extranjeros, quienes, a su vez, lanzaron un video con encapuchados prometiendo matar peruanos motorizados. Gracias a ello, muchos colegios no abrieron sus puertas y las ventas pueden caer en navidades. La inseguridad ciudadana se ha multiplicado, pese a los estados de emergencia.
También acusó a las protestas contra su golpe del 7/12/2022 como si fuera una «asonada golpista», pese a que en estas participaron cientos de miles de manifestantes y hubo multitudinarios paros regionales. Antes acusó a los asesinados de haberse asesinado ellos mismos para hacerle daño a su Gobierno.
En un anterior viaje a EEUU afirmó que el 99% de los peruanos cuenta con seguro de salud. A los pocos días murió por falta de atención médica el primer vicepresidente del Congreso, Nano Guerra, alguien quien estaba voceado como su posible reemplazo.
A los inversionistas externos les pinta condiciones paradisíacas, cuando la economía con ella ha entrado en recesión y la sociedad está al borde de una explosión. Su Gobierno ha sido incapaz de hacer frente a la emergencia de duros cambios climáticos y al alza de precios de primera necesidad.
Si hay algo que no le funciona bien, Dina le echa la culpa no a los gobiernos anteriores, sino solo al de Pedro Castillo, en el cual ella sirvió como vicepresidenta y ministra. Mientras al hombre que le sacó del anonimato para llevarla a palacio le tiene encerrado sin condena, ella gobierna con y para comprobados corruptos.
A Dina no le importa que ella es la mandataria más impopular del planeta, que detenta la única presidencia que apenas en 10 meses en el poder es aprobada por un 10% de los peruanos y de que el Congreso en el que se sustenta es apenas apoyado por entre el 3% y el 6% de los encuestados. Ella promete que gobernará hasta julio 2026, soñando que en su país de las maravillas nadie la echará del poder con zancadillas.
Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics & Political Sciences.
